miércoles, 31 de diciembre de 2014

LA MUSICA DEL VIOLINISTA COMPOSITOR Y DIRECTOR ANDRE RIEU Y EL ESPIRITU.





Carmen Valero

André Rieu (Maastrich 1949), es un violinista neerlandés que  comenzó a aprender el manejo del instrumento con cinco años. Se forma hasta el año 1973 en el conservatorio de su ciudad natal, y posteriormente del año 1974 a 1977 en Bruselas. En 1987 forma su propia orquesta con el nombre de “ Johann Strauss Orkest”, y a partir de entonces difunde la música clásica y la pone al servicio de un público joven en plazas públicas, estadios deportivos y otros centros de ocio o culturales, para hacerla accesible y quitar la etiqueta elitista de que goza. El violín que toca es un Stradivarius construido en 1667, por este famoso laudero.

Esta mañana me ha alegrado la vida escuchar un mail que he recibido interpretando el góspel “I will follow him”, con una orquesta multicultural en las voces y un público en una plaza pública que lo coreaban y cantaban al unisono, dirigidos por André Rieu. Sus obras son como un bálsamo espiritual, incluso al alcance de todos por “you tube”. Sus obras: December lights, o Home for the holidays, trasladan el espíritu a la esperanza.

Después de una Navidad en que parece que se han suprimido los villancicos y música celestial, acompañando la festividad litúrgica, y olvidándonos de nuestras raíces cristianas. La religión cristiana debe de ser un sentimiento, y traducirse en una costumbre civil. El Papa Francisco ha hablado en el Consejo de Europa sobre las reivindicaciones de los hombres, acosados y agobiados por los dirigentes y políticos, que agotan los presupuestos con sus  sueldazos y ejercicio de la corrupción en los ámbitos de poder, y no queda presupuesto para las minorías que no tienen acceso a nada, y que ya empiezan a repercutir en las clases medias de profesionales, donde cada vez hay mas mileuristas en España. Y en otros países la pobreza cada vez se extiende mas. La política debe de generar esperanza, para evitar que se degrade exclusivamente en ejercicio de poder.


Mientras el Ártico se derrite, deberíamos preocuparnos por sus continuas quejas, desprendimientos y cambios de clima, y hacer que el Polo Norte se convierta en un santuario de la globalización, y la humanidad entera cuidarlo y rendirle homenaje, y escuchar a la naturaleza cuando se queja como nosotros cuando nos duele algo. “No hay océano mas profundo, ni montaña que pueda alejarme de Ti”, dice el espiritual (góspel), que me ha levantado el ánimo. Me ha unido a amigos que nos han dejado este año, como Pilar Torres, una luchadora por la causa de los mas pobres y sidosos en Puerto Rico.  Manuel Ortega, que dio un ejemplo de vida a través de su obra artística.


Homenaje musical a la pintora Sigrid Acker



Sigrid Aker



Julia Sáez-Angulo


         La pintora alemana residente en Madrid, Sigrid Acker,  ha sido objeto de un homenaje por parte de músicos, cantantes, poetas y artistas, el día de su cumpleaños y con motivo de las cuatro décadas que lleva en España. En el acto intervinieron entre otros intérpretes Flores Chaviano y Luis Rozas a la guitarra, Ana Valdés-Miranda, cantante mezzosoprano, y Nacho Amero, cantante y pianista.

         Sigrid Acker (Hamburgo. Alemania, 1946) es una excelente dibujante y pintora, que expuso recientemente en el Club 567 de Madrid. En la década de 1970, la artista se instaló en capital de España, donde ha llevado a cabo su trabajo y exposiciones.


Flores Chaviano y Ana Miranda

         En el concierto musical se interpretaron boleros, tangos y villancicos en su honor, así como valses peruanos, canciones guatemaltecas y mexicanas. Luis Rozas interpretó composiciones de Manuel Alejandro y la pareja compuesta por Rosa Moreno y Paco Díaz bailaron los tangos.


Luis Rozas

         Entre los asistentes al acto, las pintoras Gloria Vázquez y Maribel Torrecañeque, el historiador Leopoldo Fornés, los poeta Benito de Diego y Amelia García, la crítica de arte Carmen Valero y otros.

         Sigrid Acker es una espléndida dibujante, amante de la figura y el retrato. Entre sus series más destacadas se encuentran los Retratos de África, “lugar donde se encuentra realmente la belleza en los rostros humanos”, declara la pintora.

         Flores Chaviano y Ana Miranda anunciaron su próximo concierto con la Trova Lírica Cubana el día 9 de enero en el Espacio Ronda Madrid (Ronda de Segovia, 30), a las 20, 30 de la tarde. Allí intervendrá también Nadia Chaviano con la viola. El precio de entrada será de diez euros.

          Nacho Amero actua como pianista en el Hotel Ritz de Madrid.






          

martes, 30 de diciembre de 2014

Antonio Domínguez Rey, Poeta Invitado de “La Mirada Actual”




A. Domínguez Rey



L.M.A.

            Antonio Domínguez Rey (Rianxo. A Coruña, 1945)  estudió en las Universidades de Comillas (Santander) y Complutense (Madrid). Es Doctor en Lingüística y Filosofía. Catedrático de Instituto y  profesor de Lingüística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado casi medio centenar de libros de lingüística, filosofía, arte, poesía… Colabora en distintos periódicos y desde 2006 pertenece a la Academie Universelle de Montmartre en Europe (París).






 Poema
                                   Cuando hablamos,
un sabor frío surten las encías
agriverde de sangre copelada
en los vasos fibrosos de la lengua.
Y el instinto revive con las sales
que el estierco grillan, oxigenan,
radiadas floraciones abotonan
que al hombre el mundo en ellas su energía
de otro modo, en preguntas, le revela.
Sustancia cuyo efluvio señas ova
de un fulgor que se extingue apenas vibra,
hondas anuncia larvas de existencia.

El relumbre clarea otra lectura
del orden sucesivo que las cosas
con nuevo estilo ansían, otro surco
de animal en la tierra que verdece.

Acodado a un recuerdo que retoña
vivo el pasado de un futuro incierto
como quien pisa vidrios de agua prieta
y en el lodo remueve azogue, estambres
de nube ahumada, días emboscados
sin más destino que salvar la ruina
de este afán que nos nubla si no engendra.

Bulle la vida hasta en los posos negros
y tienta conocerse resonando
en sus formas diversas, unguladas,
ovíperas o en bulto como piedra
pulida por las hélices del río,
canto o sueño aplomado de las rocas
en montes, riscos, fondos abisales,
restos varados de una talla intensa.

Así el estado informe del comienzo,
umbral de espera, borra o polvo ralo
del residuo que el día deja suelto
al desprenderse el ánimo del flujo
que incesante lo crea y él añora
urdido de reflejos que lo niegan.
Y en tal resquicio se abre la fisura
del tiempo, del espacio, su sentido,
el frunce de onda cuya curva suena,
dilata, anuncia, oculta, resucita,
muda de estela en cada frente de hombre
y casi fulge en su constante cambio
sello perenne de escritura informe.

Onda, ala, año, hora, rostro, rastro, hojas
que en tierra sopla el cierzo y las fermenta.
Olas apitonadas que en las nubes
triscan, ciegas embisten, nunca aballan.

Del libro
Grietas del Respiro

Anroart Ediciones (2010)


CUATRO CONCIERTOS DEDICADOS A LOS COMPOSITORES ANTIMODERNOS




UN REPASO A CIERTOS AUTORES QUE, TILDADOS DE CONSERVADORES, LLEGARON A LA MODERNIDAD POR OTRA VÍA


 L.M.A.


La programación de conciertos del año 2015 en la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook, @fundacionmarch, +fundacionmarch) se inicia el miércoles 7 de enero, a las 19:30 horas, con el inicio del ciclo LOS ANTIMODERNOS, que se desarrollará a lo largo del mes de enero en miércoles sucesivos. Estos conciertos se transmiten directo por Radio Clásica, de Radio Nacional de España.

La tiranía impuesta por las vanguardias ha hecho creer que solo aquellos compositores que rechazaban la tradición -del dodecafonismo al serialismo- podían situarse en la modernidad: cuanto más radical era la ruptura, más legitimidad histórica concitaban. Como resultado, los creadores que optaron por actualizar el pasado como fórmula para ser modernos quedaron denostados, tildados de conservadores. Este ciclo pone el énfasis en estos compositores “antimodernos” (en la formulación de Antoine Campagnon) que, sin embargo, también llegaron a la modernidad por otra vía, ni reaccionarios ni tradicionalistas. Sibelius, Britten, Rachmaninov y las etapas neoclásicas de Stravinsky y Krenek conforman el centro de atención de estos conciertos.

Señala Juan Lucas en la introducción y notas al programa de mano del ciclo que “en nin­gún otro arte el cisma entre modernos y antimodernos ha sido más profundo, ni más grande la grieta abierta entre creadores y audiencias. Durante décadas, la vanguardia musical tildó de reaccionarios a todos aquellos compositores que seguían trabajando según los modelos clásicos. La quiebra de la tona­lidad operada por Schönberg y la Segunda Escuela de Viena pasó a convertirse, después de la segunda guerra mundial, en condición sine qua non para obtener la credencial de moder­no, expedida por un selecto grupo de iluminados que opera­ban desde los centros neurálgicos de Francia y Alemania. De esa manera, compositores como Britten, Prokofiev, Sibelius, Shostakovich o el mismísimo Stravinsky –adalid en su tiem­po de la “otra” modernidad– fueron expulsados a las tinieblas exteriores y excluidos de cualquier debate crítico. Su música, sin embargo, resistió obstinada a los embates –en gran parte gracias a la evidente inclinación de las audiencias a su favor– y fue por fin recuperada por el posmodernismo de finales del XX, aunque integrada sin más en ese totum revolutum que ha sido el arte de las dos últimas décadas”.




*Miércoles 7: Neoclasicismo:
 Florian Boesch, barítono, y Roger Vignoles, piano, interpretan   Reisebuch aus den österreichischen Alpen Op. 62, de Ernst Kreneck (1900-1991).


“Ernst Krenek fue un longevo y prolífico autor vienés cuya biografía cubre casi por entero el siglo XX, Krenek saltó a la fama en 1927 con el estreno en Leipzig de su ópera Jonny spielt auf, inspirada en el emer­gente mundo del jazz y protagonizada por un violinista negro. La obra situó a su autor en el centro del debate estético de la época. Muy ligado en su juventud a la élite musical vienesa de su tiempo –fue amigo de Alma Mahler y contrajo matrimonio en 1924 con su hija Anna, de quien se divorciaría apenas nue­ve meses después– Krenek fue uno de los enfants terribles de la música centroeuropea de entreguerras, dividida entonces entre los partidarios de la ruptura tonal de Schönberg y sus discípulos, los herederos de la tradición romántica del XIX –con Strauss y Pfitzner como principales valedores–, y el neoclasicismo urbano de Hindemith. Krenek atravesó en rápido zigzag todas esas corrientes esté­ticas y muchas otras; lo suyo fue una incesante mutación de estilos que lo llevó en sus últimas décadas por los terrenos de la música serial, aleatoria y electroacústica, a las que hizo coexistir con los modelos tradicionales. Es autor de un vasto catálogo en el que sobresalen sus veintidós óperas, cinco sin­fonías, ocho cuartetos de cuerda y siete sonatas para piano”.


*Miércoles 14: La vía rusa:
 Boris Berman, piano, con obras de Igor Stravinsky (1882-1971); Arvo Pärt (1935); Alfred Schnittke (1934-1998), Alexander Scriabin (1872-1915); y Serguei Prokofiev (1891-1953).

“La historia de la música en Rusia ha seguido su propio desarrollo, nunca del todo integrada y nunca del todo despren­dida del mainstream musical que emanaba de los centros musicales europeos: París, Berlín y Viena, principalmente. Desde su despertar como potencia periférica a principios del XIX con la obra del considerado como padre fundador de la música rusa, Mijaíl Glinka (1804-1857), la vida musical del gigante eslavo estuvo marcada por dos tendencias tan opuestas como complementarias: la que miraba hacia el interior, reivindicando la identidad eslava como fuente de inspira­ción, que tuvo en Rimsky-Korsakov y el llamado Grupo de los Cinco sus principales adalides, y la internacionalista, que fue permeada por las tendencias principales europeas de la época romántica, con Piotr Illich Tchaikovsky como máximo vale­dor. A finales de siglo la música en Rusia cayó bajo el influjo de las mismas tensiones entre modernos y antimodernos que sacudieron todo el mundo artístico e intelectual europeo. No obstante, los propios acontecimientos políticos del país, con los incipientes estallidos prerrevolucionarios, la Guerra de 1914, la Revolución y la victoria final del bolchevismo como principales jalones, propiciaron un auge de los movimientos modernistas, en especial el Futurismo y el Simbolismo, am­bos de marcado carácter visionario, que encajaban como un guante en la psique rusa, naturalmente afecta a la utopía y al misticismo.”

*Miércoles 21: Neorrománticos:
 Leticia Moreno, violín; Julian Steckel, violonchelo; y Lauma Skride, piano, con obras de Sergei Rachmaninov (1873-1943) y Enrique Granados (1867-1916).

“Pese a su carácter ciertamente anacrónico, el Neorromanticismo no fue en ningún sentido epigonal, y en plena era realista e industrial se impuso en música como el gran arte, ejemplificado en especial por el piano como el instrumento más noble. A fines del siglo XIX, la mayor parte de los com­positores calificados como neorrománticos fueron grandes pianistas profesionales que siguieron los ejemplos de Chopin y Liszt y prolongaron hasta bien entrado el siglo XX una tra­dición que el cine retomó y perpetuó hasta nuestros días. El ejemplo más conspicuo puede hallarse en la obra de Sergei Rachmaninov, artífice del trasplante del salón romántico a la moderna sala de conciertos y uno de los autores más vili­pendiados por las vanguardias. En España, la obra prematu­ramente truncada de Enrique Granados personifica a menor escala esa pervivencia de los modelos decimonónicos en una sociedad musical cada vez más impregnada de modernismo”.



*Miércoles 28: Periferias:
Cuarteto Sacconi (Ben Hancox, violín; Hannah Dawson, violín; Simone van der Giessen, viola; y Cara Berridge, violonchelo), con obras de Igor Stravinsky (1882-1971), Benjamin Britten (1913-1976), Frank Bridge (1879-1941),  y Jean Sibelius (1865-1957).


“El presente ciclo se cierra con quien puede considerar­se como el príncipe de los antimodernos, el finlandés Jean Sibelius, gran Satán de Adorno, Leibowitz y en general de todas las vanguardias de posguerra, y en la actualidad uno de los músicos más reivindicados por la Segunda Modernidad. Hoy en día sus grandes composiciones siguen suscitando la cuestión de los límites del modernismo estético y de la mo­dernidad musical en general. Incluso sus obras más audaces son prototipos de lo que más tarde se llamaría posmodernis­mo o, como dijera Milan Kundera, “modernismo antimoder­no”. Son obras esencialmente progresivas cuya arquitectura musical está, no obstante, sostenida por una estructura clá­sica; disuelven las formas tradicionales aferrándose tanto más a ellas, en un gesto que hoy nos parece profundamente antimoderno.